LA MOMIA, de Elvira Woodruff

RESUMEN:

Andy Manetti era un muchacho de diez años. Vivía con su padre, su madrastra (Marie), su hermanastro Jasón y su hermana pequeña Vanessa o Guiño.
Andy no destacaba por sus buenas notas ni había hecho cosas importantes. Por el contrario, su hermanastro, Jasón siempre se llevaba todos los honores por ser más estudioso.
El padre lo castigaba por no esforzarse lo suficiente y aplaudía a Jasón. Esto le molestaba tanto, que hasta llegó a odiarlo.
¡Todo esto cambió! Un día la profesora de Conocimiento del Medio (señorita Haverly), les pidió que hicieran grupos para hacer un trabajo sobre el Antiguo Egipto. Cada grupo llevaría una pieza para la exposición.
Como siempre, el estaba pensando en su colección de cromos y si su amigo Max Silvestri, le cambiaría los que tuviese repetidos.
Llegó a su casa y empezó a pensar en lo que podría exponer. Pensó en un barco con hombres que movieran los remos; adaptando sus juguetes.
En ese momento, Jasón le pasó una llamada de Keggan McGrath, su mejor amigo. Este quería preguntarle por la exposición del trabajo y Andy le dijo lo que tenía pensado para ello. Entusiasmado en la conversación, no se percató de que su hermano les escuchaba.
Jasón le copió la idea y el resultado fue un barco espectacular.
Andy se enfadó muchísimo. Sabía que no podía competir con el trabajo de su hermano. Entonces empezó a estudiar la escritura de los egipcios, siguió con sus creencias, con la conservación de los cuerpos ... Tenía un fuerte empeño en hacer algo que superara el trabajo de su hermanastro.
Todos los niños de quinto visitaron el Museo de Bellas Artes Barton, por su exposición titulada “Los secretos del Nilo”. Allí les explicaron como los egipcios protegían y conservaban a sus muertos, como se les extraía el cerebro del cuerpo a través de las fosas nasales y como se conservaban los demás órganos en frascos cerrados herméticamente... Según se iba hablando del Antiguo Egipto, mas interés le ponía al asunto.
Antes de acabar con la visita, pasaron a una sala donde se encontraba la Momia. Los impresionantes ojos de la momia y sus cejas pintadas de verde azulado causaron un escalofrío por todo el cuerpo de Andy; era como si la momia le devolviese la mirada.
Llegó el día de entregar los trabajos y no contaba con nada.
Keg pensaba en momificar a un hamster (Wiley) que había muerto recientemente. Andy empezó a cortar papel de embalar y perfiló una momia de una forma sorprendente. La profesora quedó encantada y mostró el trabajo a todos los alumnos y profesores.
La profesora de matemáticas se pidió unos días libres y llegó un sustituto. Al ver a la momia, preguntó quien había sido el que la había construido. Todos señalaron a Andy.
El profesor no dio importancia a la momia, e incluso, como castigo le pidió que saliera a la pizarra para corregir un ejercicio. Andy siempre se ponía muy nervioso y no sabía hacer los problemas. ¡Miró a la momia! y sin darse cuenta hizo el ejercicio.
Todo había cambiado para él.
Su amigo no podía creer como había cambiado Andy en tan poco tiempo. Éste no tuvo mas remedio que contarle el poder que ejercía la momia sobre él.
Keg leyó que a la momia se le podía pedir cinco deseos, e incluso un sexto. Este último habría que tener mucho cuidado porque podría ir en contra de la persona que lo hubiera solicitado.

CONCLUSIÓN:
El libro ha sido muy entretenido y me ha aportado la idea de que si quiero conseguir algo tengo que ponerle interés. Puesto que no hay deseos que se puedan cumplir sin más.
Cristina A. I. 3º ESO